Cierto guerrero viajó largamente a Perú a ver a un gran Maestro Inca Yupanqui y le preguntó: Existe el infierno?, ¿existe el cielo?, ¿donde están las puertas que llevan a ellos?, ¿Por donde puedo entrar? El Maestro Yupanqui respondió:
¿Quién eres? Soy un Samurai, -le respondió el guerrero- , hasta los reyes me respetan -agregó-. Yupanqui se rió y contestó: ¿un guerrero Samurai tú?, ¡si pareces un mendigo! El orgullo del Samurai se sintió herido. Con mucha ira y sin pensarlo dos veces, desenfundó su espada y cuando ya estaba a punto de decapitar al Maestro, este le dijo con voz tranquila: Ahora estás ante las puertas del infierno. Sorprendido por las palabras del Maestro, el Samurai comprendió la lección, guardó el sable, y se inclinó respetuosamente. Fue entonces que Yupanqui dijo: Ahora estás ante las puertas del cielo.
Conclusión: El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora, en el interior del hombre. A cada momento las puertas se abren ..... y en un segundo se puede ir del cielo al infierno o del infierno al cielo.
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